Escalas Clínicas
NOREnfermería / Geriatría

Escala de Norton

En escalasclinicas.es, la escala de Norton estima el riesgo de úlceras por presión (UPP) con 5 parámetros (estado físico, mental, actividad, movilidad, incontinencia) — rango 5-20 (menor = mayor riesgo): ≤9 riesgo muy alto, 10-14 alto, 15-20 bajo o sin riesgo. Consulta en la ficha completa la diferenciación con Braden (más sensible en hospitales), la versión modificada Norton-MI y las intervenciones de prevención de UPP.

Calculadora NOR

Estado físico general (EF)

Condición física general del paciente

Estado mental (EM)

Nivel de consciencia y orientación

Actividad (AC)

Grado de actividad del paciente

Movilidad (MO)

Capacidad para cambiar de posición

Incontinencia (IN)

Control de esfínteres vesical y anal

Puntuación NOR

/20

Selecciona una opción en cada categoría

Interpretación de la puntuación

17–20Sin riesgo
15–16Riesgo bajo
13–14Riesgo moderado
10–12Riesgo alto
5–9Riesgo muy alto

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Escala de Norton vs Escala de Braden: ¿cuál usar?

NOR

Escala de Norton

520 puntos · 5 categorías

BRA

Escala de Braden

623 puntos · 6 categorías

Diferencias clave

  • Norton: 5 parámetros, más rápida
  • Braden: 6 subescalas, más específica
  • Norton incluye incontinencia; Braden incluye nutrición y fricción

¿Cuándo usar cada una? Norton es ideal para cribado rápido en residencias. Braden es más precisa y recomendada por guías internacionales.

Calcular Escala de Braden

Sobre la escala de norton

La escala de Norton fue publicada en 1962 por Doreen Norton, Rhoda McLaren y Arthur Norman Exton-Smith en el libro "An Investigation of Geriatric Nursing Problems in Hospital", editado por Churchill Livingstone en Londres. Constituye un hito histórico en la enfermería: es la primera escala de valoración del riesgo de úlceras por presión que se publicó en el mundo y, durante más de dos décadas, fue la única herramienta cuantitativa disponible para identificar a los pacientes en riesgo de desarrollar lesiones por presión, lo que la convirtió en la escala de referencia internacional desde su publicación hasta la aparición de la escala de Braden en 1987. Doreen Norton, enfermera británica especializada en geriatría, desarrolló la escala durante un proyecto de investigación financiado por el Nuffield Provincial Hospitals Trust en hospitales geriátricos de Londres, con el objetivo de objetivar la práctica clínica y reducir la enorme prevalencia de úlceras por presión que observaba en el paciente anciano hospitalizado. La escala evalúa cinco factores de riesgo independientes: estado físico general (que refleja la condición clínica global, incluyendo estado nutricional, hidratación y enfermedad de base), estado mental (nivel de consciencia y orientación), actividad (grado de movilidad efectiva, desde encamado hasta deambulación independiente), movilidad (capacidad para cambiar de posición de forma espontánea) e incontinencia (control de esfínteres vesical y anal). Cada parámetro se puntúa de 1 (peor situación) a 4 (situación normal), generando una puntuación total que va de 5 puntos (riesgo máximo, paciente comatoso, encamado, inmóvil e incontinente doble con estado físico muy malo) a 20 puntos (paciente alerta, ambulante, móvil, continente y con buen estado general). Una puntuación ≤ 14 se considera el umbral clásico para considerar al paciente en riesgo de UPP y activar el protocolo de prevención, mientras que ≤ 12 indica riesgo alto y ≤ 9 riesgo muy alto. A pesar de que las guías internacionales actuales (EPUAP/NPIAP/PPPIA, RNAO) recomiendan la escala de Braden como herramienta preferente por su mayor sensibilidad y por incluir factores adicionales (percepción sensorial, humedad, nutrición y fricción), la escala de Norton sigue siendo ampliamente utilizada en España y en muchos países europeos, especialmente en residencias de mayores, en hospitalización a domicilio, en equipos de soporte de atención primaria y en unidades de cuidados paliativos. Su principal ventaja sobre Braden es la simplicidad: solo cinco ítems frente a seis, lo que permite aplicarla en 2-3 minutos sin necesidad de formación específica más allá de las nociones básicas de enfermería. Esto la hace ideal para entornos con alta carga asistencial, escasa disponibilidad de recursos y cribados rápidos. Además, varios estudios comparativos han demostrado que, aunque Braden tiene mayor sensibilidad, la concordancia entre ambas escalas en el cribado de pacientes de alto riesgo es buena, especialmente en población geriátrica institucionalizada. Las guías GNEAUPP actuales aceptan tanto Braden como Norton como herramientas válidas siempre que se apliquen sistemáticamente, se documenten en la historia clínica y activen un plan de prevención adaptado al nivel de riesgo identificado.

Interpretación de la puntuación NOR

PuntuaciónCategoríaSignificado clínico
17–20Sin riesgoNo se precisan medidas especiales de prevención de UPP
15–16Riesgo bajoRiesgo bajo. Medidas preventivas básicas: cambios posturales e hidratación de la piel
13–14Riesgo moderadoRiesgo moderado. Superficies especiales y cambios posturales programados
10–12Riesgo altoRiesgo alto de UPP. Protocolo intensivo de prevención
5–9Riesgo muy altoRiesgo muy alto. Todas las medidas preventivas, valoración especializada
Contenido revisado porDavid Mateos·Investigador clínico·Sobre el equipo

Referencias

  • Norton D, McLaren R, Exton-Smith AN. An Investigation of Geriatric Nursing Problems in Hospital. London: Churchill Livingstone; 1962.
  • García-Fernández FP, et al. Escalas de valoración del riesgo de desarrollar úlceras por presión: una revisión con meta-análisis. Gerokomos. 2018;29(2):82-90.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la escala de Norton y para qué sirve?
La escala de Norton es una herramienta de valoración de enfermería publicada en 1962 por Doreen Norton, Rhoda McLaren y Arthur Norman Exton-Smith en el libro "An Investigation of Geriatric Nursing Problems in Hospital". Es la primera escala de valoración del riesgo de úlceras por presión que se publicó en el mundo y constituye un hito histórico en la enfermería geriátrica. Evalúa cinco factores de riesgo independientes: estado físico general, estado mental, actividad, movilidad e incontinencia, cada uno puntuado de 1 (peor) a 4 (mejor), generando una puntuación total que va de 5 puntos (riesgo máximo) a 20 puntos (sin riesgo). Su objetivo es identificar a los pacientes vulnerables a desarrollar lesiones por presión antes de que aparezcan, para activar las medidas preventivas (cambios posturales, superficies especiales, hidratación de la piel, valoración nutricional). Aunque la escala de Braden, publicada 25 años después, es más sensible y la recomendada por las guías internacionales actuales, Norton sigue siendo ampliamente utilizada en residencias de mayores, atención domiciliaria y entornos con alta presión asistencial gracias a su sencillez y rapidez de aplicación.
¿Qué puntuación de Norton indica riesgo de úlceras por presión?
La interpretación clásica de la escala de Norton distingue cinco niveles de riesgo. Una puntuación entre 17 y 20 puntos se considera sin riesgo significativo y no requiere medidas preventivas más allá de los cuidados básicos de la piel. Entre 15 y 16 puntos hay riesgo bajo, que justifica medidas preventivas básicas: hidratación, cambios posturales programados cada 4 horas y vigilancia diaria de la piel. Entre 13 y 14 puntos hay riesgo moderado, que obliga a intensificar las medidas preventivas: cambios posturales cada 2-3 horas, superficies especiales de manejo de presión (SEMP) estáticas y valoración nutricional. Entre 10 y 12 puntos hay riesgo alto, que requiere protocolo intensivo de prevención con cambios posturales cada 2 horas, SEMP dinámica de aire alternante y consulta con nutricionista. Por debajo de 9 puntos hay riesgo muy alto, que implica todas las medidas anteriores más valoración diaria completa de toda la superficie cutánea. El punto de corte clásico de Norton ≤ 14 es el umbral universalmente aceptado para activar el protocolo de prevención de UPP en cualquier ámbito asistencial.
¿Cuál es la diferencia entre la escala de Norton y la escala de Braden?
La escala de Norton (1962) y la escala de Braden (1987) son las dos escalas de valoración de riesgo de úlceras por presión más utilizadas en el mundo, pero tienen diferencias importantes. Norton evalúa cinco factores (estado físico general, estado mental, actividad, movilidad, incontinencia) con un rango de 5 a 20 puntos y se aplica en 2-3 minutos. Braden evalúa seis subescalas (percepción sensorial, humedad, actividad, movilidad, nutrición y fricción/cizallamiento) con un rango de 6 a 23 puntos y requiere 4-5 minutos. Las principales diferencias conceptuales son: Norton incluye explícitamente la incontinencia como factor de riesgo (presente en su columna), mientras que Braden la captura indirectamente a través de la subescala de humedad; Braden incluye la nutrición y la fricción como factores independientes, dos predictores potentes que la evidencia posterior validó y que Norton no contempla. Por estas razones, las guías internacionales EPUAP/NPIAP/PPPIA y RNAO recomiendan Braden como escala preferente en hospitalización general y UCI, mientras que Norton sigue siendo válida especialmente en residencias y atención primaria por su simplicidad y rapidez. Las guías GNEAUPP en España aceptan ambas como válidas.
¿Con qué frecuencia se debe aplicar la escala de Norton?
La frecuencia de aplicación de la escala de Norton depende del ámbito asistencial y del nivel de riesgo detectado. En hospitalización aguda se recomienda aplicarla al ingreso del paciente como parte de la valoración inicial de enfermería, y posteriormente cada 48-72 horas durante toda la estancia, así como ante cualquier cambio clínico significativo: cirugía, deterioro del nivel de consciencia, aparición de incontinencia, sepsis, sedación, encamamiento prolongado o pérdida de peso. En residencias de mayores y centros sociosanitarios, la revaloración rutinaria suele ser semanal, con revaloraciones extraordinarias ante cambios. En atención domiciliaria y hospitalización a domicilio, la frecuencia habitual es cada 1-2 semanas. En unidades de cuidados intensivos, donde se prefiere generalmente Braden, si se utiliza Norton se recomienda revalorar al menos cada 24 horas por la inestabilidad clínica del paciente crítico. Una caída de Norton ≥ 3 puntos respecto a una valoración previa es una señal de alarma que obliga a buscar causas reversibles e intensificar las medidas preventivas inmediatamente.
¿Qué medidas preventivas se deben aplicar según la escala de Norton?
Las medidas preventivas se escalan según el nivel de riesgo identificado por la escala de Norton. Con Norton 17-20 (sin riesgo) se aplican los cuidados básicos de la piel: hidratación diaria, vigilancia visual de las prominencias óseas y educación al paciente y a la familia. Con Norton 15-16 (riesgo bajo) se añaden cambios posturales programados cada 4 horas, protección con apósitos de espuma en talones y sacro, y revaloración del estado nutricional. Con Norton 13-14 (riesgo moderado) se intensifican los cambios posturales a cada 2-3 horas, se utiliza SEMP estática (colchón viscoelástico), se aplican ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) en zonas de riesgo y se realiza valoración nutricional formal con MNA. Con Norton 10-12 (riesgo alto) se implanta protocolo intensivo: cambios posturales cada 2 horas con registro horario, SEMP dinámica de aire alternante, suplementación nutricional oral si la ingesta es insuficiente y consulta con la unidad de heridas si existe en el centro. Con Norton ≤ 9 (riesgo muy alto) se aplica todo lo anterior más valoración diaria completa de toda la superficie cutánea, incluyendo zonas bajo dispositivos invasivos (sondas, catéteres, mascarillas).
¿Por qué se sigue usando Norton si Braden es más sensible?
A pesar de que Braden tiene mayor sensibilidad y es la escala recomendada por las guías internacionales, Norton sigue siendo ampliamente utilizada en muchos contextos por razones prácticas e históricas. La primera es la rapidez: Norton se aplica en 2-3 minutos frente a los 4-5 minutos de Braden, una diferencia significativa en entornos con alta presión asistencial como residencias de mayores, atención primaria o equipos domiciliarios donde un profesional puede valorar 20-30 pacientes al día. La segunda es la familiaridad: muchos profesionales de enfermería con experiencia formaron sus criterios clínicos con Norton durante décadas y la conocen mejor que cualquier otra escala. La tercera es la integración en sistemas informáticos: muchos registros electrónicos de enfermería antiguos todavía tienen Norton implementada y cambiar a Braden requiere recursos de informática y formación. La cuarta es la simplicidad conceptual: Norton es más fácil de explicar a estudiantes y residentes que Braden. Las guías españolas GNEAUPP aceptan ambas como herramientas válidas siempre que se apliquen sistemáticamente y activen un plan de prevención. La elección entre una y otra debe responder al contexto del centro, no a una imposición rígida.
¿Qué relación hay entre la escala de Norton y la valoración geriátrica integral?
La escala de Norton forma parte del paquete básico de valoración de enfermería que se aplica en la valoración geriátrica integral (VGI), junto con el índice de Barthel para la dependencia funcional, la escala de Downton para el riesgo de caídas, el Mini-Mental State Examination (MMSE) o el test de Pfeiffer para la cognición, el Mini Nutritional Assessment (MNA) para el estado nutricional y la escala de Yesavage (GDS) para el ánimo. Las cinco dimensiones que evalúa Norton (estado físico, estado mental, actividad, movilidad, incontinencia) se solapan parcialmente con las de las otras escalas, lo que hace que sus puntuaciones sean coherentes entre sí: un paciente con Barthel bajo (alta dependencia) y Pfeiffer alto (deterioro cognitivo) tendrá casi inevitablemente un Norton bajo. Esta correlación se utiliza en la VGI para construir un perfil global del riesgo geriátrico y diseñar un plan de cuidados integral que aborde simultáneamente las múltiples vulnerabilidades del paciente anciano. La VGI completa con todas las escalas se aplica al ingreso en unidades de geriatría, en residencias durante el periodo de adaptación, y en consultas de evaluación geriátrica antes de cirugías mayores o quimioterapia oncológica en mayores de 70 años.
¿Cómo se interpreta la escala de Norton en residencias de mayores?
En el contexto específico de las residencias de mayores, la escala de Norton se aplica como parte del protocolo de acogida del nuevo residente en las primeras 24-48 horas tras el ingreso, y posteriormente con periodicidad semanal o, en residentes estables sin cambios clínicos, mensual. La interpretación de los umbrales es la misma que en hospitalización (≤ 14 = riesgo, ≤ 12 = riesgo alto, ≤ 9 = riesgo muy alto), pero hay particularidades importantes: la población residencial tiende a tener Norton estructuralmente más bajos por la edad avanzada, la pluripatología y la comorbilidad, lo que significa que un porcentaje elevado de residentes (típicamente 30-50 % según la dependencia media del centro) cumplirá criterios de riesgo y necesitará algún grado de protocolo preventivo. El reto operativo es priorizar recursos limitados (colchones SEMP, personal para cambios posturales) en función del nivel de riesgo individual. Los protocolos modernos en residencias combinan la escala de Norton con la observación directa de la integridad cutánea, la valoración del estado nutricional con MNA y la revisión de la medicación (sedantes, opioides, vasoactivos) para identificar factores de riesgo modificables, con el objetivo de mantener la prevalencia de UPP por debajo del 5 %, que es el indicador de calidad estándar en residencias acreditadas en España.