Escalas Clínicas
APGNeonatología / Obstetricia

Test de Apgar neonatal

En escalasclinicas.es, el test de Apgar evalúa al recién nacido al minuto y a los 5 minutos de vida con 5 signos (frecuencia cardiaca, respiración, tono muscular, irritabilidad refleja, coloración) — rango 0-10: 0-3 depresión grave con indicación de RCP, 4-6 moderada, 7-10 normal. Consulta en la ficha completa el desglose por signo, las indicaciones de reanimación neonatal y los códigos CIE-10 asociados (P21, P28).

Calculadora APG

Frecuencia cardíaca (FC)

Latidos por minuto del recién nacido

Esfuerzo respiratorio (ER)

Calidad de la respiración

Tono muscular (TM)

Actividad muscular del recién nacido

Respuesta a estímulos (RE)

Respuesta refleja a la estimulación del pie o inserción de catéter nasal

Coloración de la piel (CP)

Color de la piel del recién nacido

Puntuación APG

/10

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Interpretación de la puntuación

7–10Normal
4–6Depresión moderada
0–3Depresión grave

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Sobre la test de apgar neonatal

El test de Apgar fue presentado en 1952 por la anestesióloga estadounidense Virginia Apgar en el congreso de la International Anesthesia Research Society y publicado al año siguiente, en 1953, en la revista Current Researches in Anesthesia and Analgesia. Es probablemente la escala clínica más conocida y aplicada del mundo: prácticamente todo ser humano nacido en un hospital desde mediados del siglo XX ha recibido al menos una puntuación de Apgar en sus primeros minutos de vida. Virginia Apgar, primera mujer profesora de anestesiología en Columbia University y figura pionera en la perinatología moderna, desarrolló la escala motivada por la observación de que muchos recién nacidos eran apartados sin valoración estructurada en los minutos críticos posteriores al parto, lo que retrasaba la identificación de aquellos que necesitaban reanimación. Su propuesta era simple pero radical para la época: una valoración rápida, reproducible, basada en cinco signos clínicos observables, que pudiera aplicarse al pie de la cuna por cualquier profesional sanitario en menos de un minuto. El test evalúa cinco parámetros del recién nacido en los que la propia inicial del apellido APGAR sirve como mnemotecnia anglosajona: Appearance (color de la piel), Pulse (frecuencia cardíaca), Grimace (respuesta a estímulos o irritabilidad refleja), Activity (tono muscular) y Respiration (esfuerzo respiratorio). Cada parámetro se puntúa con 0, 1 o 2 puntos según el grado de adaptación del recién nacido a la vida extrauterina, generando una puntuación total que va de 0 puntos (situación crítica, recién nacido pálido, sin latido detectable, sin respiración, hipotónico y sin respuesta a estímulos) a 10 puntos (recién nacido completamente rosado, con frecuencia cardíaca ≥ 100 latidos por minuto, llanto vigoroso, movimientos activos y reflejos vivos a la estimulación). El test se aplica de forma sistemática al minuto de vida (Apgar al minuto, indicador de la adaptación inmediata al nacer) y a los cinco minutos (Apgar a los 5 minutos, indicador de la respuesta a las medidas de reanimación si fueron necesarias y de mayor valor pronóstico). En recién nacidos con Apgar bajo persistente, la valoración se prolonga a los 10, 15 y 20 minutos hasta que la puntuación alcance al menos 7 puntos. Las guías actuales de la American Academy of Pediatrics (AAP), del American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) y de la Sociedad Española de Neonatología (SENeo) reafirman el valor del test de Apgar como herramienta de cribado y comunicación rápida del estado del recién nacido, pero advierten sobre dos limitaciones críticas que se han reconocido formalmente desde el documento conjunto AAP/ACOG de 2015. La primera es que el test de Apgar no debe utilizarse para diagnosticar asfixia perinatal: para ese diagnóstico se requieren criterios bioquímicos específicos (acidosis metabólica con pH umbilical < 7,0 y exceso de bases ≥ -12 mmol/L) además de signos clínicos. La segunda es que el Apgar bajo no predice por sí solo el pronóstico neurológico a largo plazo: un Apgar bajo al minuto que se recupera a 7 o más a los 5 minutos generalmente no se asocia con secuelas, mientras que un Apgar bajo persistente a los 10 minutos sí se relaciona con mayor riesgo de parálisis cerebral y discapacidad neurológica, pero siempre debe interpretarse en el contexto clínico completo. A pesar de estas limitaciones bien delimitadas, el test de Apgar sigue siendo, más de setenta años después de su publicación, la herramienta universal de valoración del recién nacido en sala de partos, paritorios, quirófanos obstétricos, urgencias hospitalarias y partos extrahospitalarios atendidos por servicios de emergencias.

Interpretación de la puntuación APG

PuntuaciónCategoríaSignificado clínico
7–10NormalRecién nacido en buen estado. Cuidados habituales de rutina
4–6Depresión moderadaRequiere intervención: estimulación táctil, aspiración de secreciones, oxígeno
0–3Depresión graveRequiere reanimación inmediata: ventilación con presión positiva, posible intubación
Contenido revisado porDavid Mateos·Investigador clínico·Sobre el equipo

Referencias

  • Apgar V. A proposal for a new method of evaluation of the newborn infant. Curr Res Anesth Analg. 1953;32(4):260-267.
  • American Academy of Pediatrics, Committee on Fetus and Newborn. The Apgar Score. Pediatrics. 2015;136(4):e1046-e1050.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el test de Apgar y cuándo se aplica?
El test de Apgar es la primera valoración clínica estructurada que recibe un recién nacido y constituye una herramienta universal para identificar de forma rápida a aquellos que necesitan asistencia médica inmediata tras el parto. Fue desarrollado por la anestesióloga Virginia Apgar en 1952 y publicado al año siguiente, con el objetivo de objetivar la valoración del neonato en los primeros minutos de vida, momento crítico para la transición a la vida extrauterina. Evalúa cinco signos clínicos observables: frecuencia cardíaca, esfuerzo respiratorio, tono muscular, respuesta a estímulos (irritabilidad refleja) y coloración de la piel. Cada signo puntúa 0, 1 o 2, generando un total de 0 a 10 puntos. Se aplica sistemáticamente al minuto de vida (Apgar al primer minuto) para decidir si el recién nacido necesita intervención inmediata, y se repite a los 5 minutos (Apgar a los 5 minutos) para evaluar la respuesta al tratamiento si fue necesario. En casos de Apgar persistentemente bajo, la valoración se prolonga a los 10, 15 y 20 minutos. Es la escala más conocida y aplicada de la medicina moderna y se utiliza universalmente en salas de partos, quirófanos obstétricos, paritorios, urgencias y atención prehospitalaria de partos extrahospitalarios.
¿Qué significa un Apgar de 8/9 o 9/10?
Las anotaciones tipo «8/9» o «9/10» son el formato estándar para registrar el test de Apgar en la historia clínica del recién nacido y representan dos puntuaciones consecutivas. El primer número corresponde al Apgar al minuto de vida y el segundo número al Apgar a los 5 minutos. Por ejemplo, un recién nacido con Apgar 8/9 obtuvo 8 puntos al minuto y 9 a los 5 minutos, lo que se considera un estado normal y una excelente adaptación a la vida extrauterina. Una puntuación de Apgar ≥ 7 a cualquier momento se interpreta como recién nacido en buen estado, sin necesidad de intervención más allá de los cuidados habituales (secado, estimulación táctil suave, contacto piel con piel con la madre, lactancia precoz). Es muy habitual y completamente fisiológico que el Apgar al minuto sea ligeramente inferior al de los 5 minutos, porque el recién nacido necesita unos segundos para iniciar la respiración regular, expandir los pulmones y normalizar la coloración de la piel: la presencia de acrocianosis (manos y pies azulados con cuerpo rosado) en el primer minuto es normal y resta solo 1 punto en el componente de coloración.
¿Qué puntuación de Apgar es preocupante y requiere intervención?
La interpretación clínica del test de Apgar distingue tres niveles de gravedad. Una puntuación entre 7 y 10 puntos corresponde a un recién nacido en buen estado, que solo requiere los cuidados habituales: secado, contacto piel con piel y vigilancia rutinaria. Entre 4 y 6 puntos hay depresión neonatal moderada, que requiere intervención inmediata: secado vigoroso, estimulación táctil de la espalda y plantas de los pies, aspiración de secreciones de boca y nariz si es necesario, oxígeno a flujo libre si la coloración no mejora, y revaloración a los 5 minutos. Entre 0 y 3 puntos hay depresión neonatal grave, que activa de inmediato el protocolo completo de reanimación neonatal: ventilación con presión positiva con mascarilla autoinflable o tubo en T, masaje cardíaco si la frecuencia cardíaca es < 60 latidos por minuto a pesar de la ventilación adecuada, y consideración de intubación endotraqueal y administración de adrenalina endovenosa si no hay respuesta. La regla mnemotécnica clave es: «Apgar < 7 al minuto = atención urgente, Apgar < 5 a los 5 minutos = seguir reanimando». El equipo de neonatología debe estar disponible o avisado para todos los partos de riesgo identificados antenatalmente.
¿El test de Apgar predice el desarrollo neurológico del bebé?
El test de Apgar no fue diseñado para predecir el desarrollo neurológico a largo plazo y, según el documento conjunto de la American Academy of Pediatrics (AAP) y el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) publicado en 2015, no debe utilizarse con ese propósito. Un Apgar bajo al minuto que se recupera a 7 o más a los 5 minutos no tiene en general ninguna implicación pronóstica y la inmensa mayoría de estos recién nacidos presentan un desarrollo neurológico completamente normal. Lo que sí tiene valor pronóstico es el Apgar bajo persistente: un Apgar ≤ 5 a los 10, 15 o 20 minutos sí se asocia con mayor riesgo de encefalopatía hipóxico-isquémica, parálisis cerebral y discapacidad neurológica, pero siempre en el contexto de otros marcadores de asfixia perinatal: pH umbilical < 7,0, exceso de bases ≥ -12 mmol/L, criterios clínicos de encefalopatía y hallazgos compatibles en neuroimagen. La AAP y el ACOG insisten en que el Apgar bajo aislado, sin estos otros criterios, no debe utilizarse para diagnosticar asfixia perinatal ni para informar a los padres de un mal pronóstico neurológico.
¿Cómo se aplica el test de Apgar en partos prematuros?
El test de Apgar en recién nacidos prematuros tiene particularidades importantes que conviene conocer porque su interpretación es distinta a la del recién nacido a término. Los prematuros, especialmente los grandes prematuros (< 32 semanas) y los extremos (< 28 semanas), suelen tener Apgar más bajos por inmadurez y no por sufrimiento intrauterino: presentan tono muscular reducido (componente de actividad), llanto débil (componente de respiración), reflejos menos vigorosos (componente de irritabilidad refleja) y coloración menos rosada por el menor desarrollo del tejido subcutáneo. Por ello, un Apgar de 5-6 al minuto en un prematuro de 28 semanas no tiene la misma gravedad que en un recién nacido a término: requiere reanimación, sí, pero refleja el grado de inmadurez tanto o más que el grado de adaptación. El protocolo de reanimación del prematuro incluye además medidas específicas: secado y mantenimiento de temperatura mediante envoltura plástica para los menores de 32 semanas, oxígeno con mezclador de gases para evitar la hiperoxia (que en prematuros se asocia con retinopatía y daño pulmonar), CPAP precoz como alternativa a la ventilación con presión positiva, y registro continuo de saturación de oxígeno con saturómetro preductal. La SENeo y la European Resuscitation Council publican guías específicas de reanimación del prematuro que se actualizan periódicamente.
¿Cuál es la diferencia entre el test de Apgar y la valoración del cordón umbilical?
El test de Apgar y la valoración bioquímica del cordón umbilical son dos herramientas complementarias que evalúan aspectos distintos de la transición neonatal y deben interpretarse conjuntamente. El Apgar es una valoración clínica visual que refleja la respuesta global del recién nacido a la vida extrauterina e integra cinco signos observables. La valoración del cordón umbilical es una determinación analítica objetiva del pH y los gases arteriales en la arteria umbilical, que refleja el estado metabólico del feto en el momento del parto: un pH arterial umbilical normal es > 7,20, un pH < 7,10 indica acidemia significativa y un pH < 7,00 indica acidemia grave compatible con asfixia perinatal. Las guías ACOG y AAP recomiendan extracción rutinaria de gases de cordón en todos los partos de riesgo (cesárea urgente, parto instrumental, líquido amniótico meconial, registro cardiotocográfico patológico, gestación pretérmino, gemelar, retraso del crecimiento intrauterino) y siempre cuando el Apgar al minuto sea < 7. La combinación de Apgar bajo persistente + pH umbilical bajo + criterios clínicos de encefalopatía es lo que permite hablar formalmente de asfixia perinatal y activar el protocolo de hipotermia terapéutica si hay encefalopatía hipóxico-isquémica moderada o grave.
¿Qué profesional aplica el test de Apgar en sala de partos?
El test de Apgar puede ser aplicado por cualquier profesional sanitario presente en la sala de partos: matrona, enfermero/a especialista en obstetricia, ginecólogo, pediatra, neonatólogo o anestesiólogo. En la práctica habitual de los hospitales españoles, la matrona es quien realiza la primera valoración del recién nacido en partos de bajo riesgo, mientras que en partos de alto riesgo (gestación pretérmino, gemelar, cesárea urgente, líquido amniótico meconial, distocia, registro cardiotocográfico patológico, prematuridad, retraso del crecimiento intrauterino, malformaciones conocidas) hay un pediatra o neonatólogo presente que realiza tanto la valoración Apgar como la reanimación si es necesaria. El Programa de Reanimación Neonatal (PRN) de la AAP, adaptado en España por la SENeo, establece los requisitos de formación y competencia para el personal que atiende partos: todos los profesionales deben haber completado el curso de reanimación neonatal vigente y mantener la certificación con periodicidad bianual. La organización del paritorio para responder en menos de 30 segundos a un Apgar bajo es uno de los principales indicadores de calidad de las maternidades.
¿Por qué se sigue usando el test de Apgar después de 70 años?
El test de Apgar ha resistido más de setenta años de práctica clínica, debate científico y aparición de tecnologías mucho más sofisticadas, y sigue siendo la herramienta universal de valoración del recién nacido por razones muy concretas. Primero, su simplicidad: cinco signos observables, cada uno con tres opciones, sin necesidad de equipamiento especial ni pruebas analíticas, permite que cualquier profesional lo aplique en cualquier entorno (desde un quirófano de alta complejidad hasta un parto extrahospitalario en ambulancia). Segundo, su rapidez: la valoración completa se realiza en menos de un minuto y no interrumpe ni retrasa las maniobras de reanimación si son necesarias. Tercero, su utilidad como sistema común de comunicación: cuando un médico anota «Apgar 8/9», cualquier otro profesional sanitario en cualquier país del mundo entiende instantáneamente el estado del recién nacido. Cuarto, su sensibilidad para detectar al recién nacido que necesita intervención inmediata: un Apgar < 7 al minuto identifica con alta sensibilidad a los neonatos que requieren reanimación, que es exactamente para lo que fue diseñado. Y quinto, una vez delimitadas sus limitaciones (no diagnostica asfixia perinatal por sí solo y no predice pronóstico neurológico aislado), su valor clínico como herramienta de cribado rápido sigue siendo insustituible. El propio AAP/ACOG ha reafirmado expresamente su vigencia en sus documentos de consenso más recientes.