Escalas Clínicas
DWTGeriatría / Enfermería / Rehabilitación

Escala de riesgo de caídas de Downton

La escala de Downton evalúa el riesgo de caídas en pacientes hospitalizados y ancianos. Puntuación de 0 a 11, donde ≥ 3 indica alto riesgo de caída.

Calculadora DWT

Caídas previas (CP)

¿Ha tenido caídas previas?

Medicación (ME)

Medicamentos de riesgo (sumar si toma más de uno)

Déficits sensoriales (DS)

Alteraciones visuales, auditivas o de extremidades

Estado mental (EM)

Nivel de orientación

Deambulación (DA)

Forma de caminar

Puntuación DWT

/11

Selecciona una opción en cada categoría

Interpretación de la puntuación

0–2Riesgo bajo
3–5Riesgo moderado
6–8Riesgo alto
9–11Riesgo muy alto

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Escala de Downton vs Escala de Braden: ¿cuál usar?

DWT

Escala de Downton

011 puntos · 5 categorías

BRA

Escala de Braden

623 puntos · 6 categorías

Diferencias clave

  • Downton mide riesgo de caídas en 5 factores (0-11)
  • Braden mide riesgo de úlceras por presión en 6 subescalas (6-23)
  • Downton evalúa medicación como factor clave; Braden no contempla fármacos
  • Comparten actividad y movilidad como subescalas solapadas
  • Ambas forman el paquete básico de valoración de enfermería al ingreso hospitalario

¿Cuándo usar cada una? Aplicar ambas al ingreso en planta: Downton para activar protocolo de prevención de caídas (si ≥3), Braden para activar protocolo de prevención de UPP (si ≤16). Son complementarias y capturan dos síndromes geriátricos distintos pero interrelacionados.

Calcular Escala de Braden

Sobre la escala de riesgo de caídas de downton

La escala de Downton, también conocida como índice de Downton o cuestionario de Downton, fue publicada en 1993 por la geriatra británica J.H. Downton en el libro "Falls in the Elderly" (Edward Arnold, Londres), que sigue siendo una obra de referencia en la prevención de caídas en el paciente anciano. Las caídas constituyen uno de los grandes síndromes geriátricos, con consecuencias devastadoras en términos de morbimortalidad: se estima que un tercio de las personas mayores de 65 años sufre al menos una caída al año, la mitad de quienes caen una vez vuelven a caer en el año siguiente, y entre el 5 y el 10 % de las caídas provocan fracturas (cadera, muñeca, húmero, pelvis, vértebras) u otras lesiones graves. La fractura de cadera asociada a una caída en el anciano tiene una mortalidad del 20-30 % al año y es una causa frecuente de ingreso en residencia y pérdida definitiva de autonomía, lo que convierte la identificación precoz de los pacientes en riesgo en una prioridad asistencial. La escala de Downton evalúa cinco factores de riesgo independientes, seleccionados por la autora tras una revisión sistemática de la literatura disponible a principios de los años 90 sobre los predictores más robustos de caídas en población anciana hospitalizada e institucionalizada: caídas previas (una caída previa es el predictor más potente de caída futura), consumo de medicación de riesgo (tranquilizantes y sedantes, diuréticos, antihipertensivos y antiparkinsonianos/antidepresivos, con puntuación acumulativa según el número de fármacos), déficits sensoriales (visuales, auditivos o en extremidades), estado mental (orientación y ausencia de confusión) y forma de deambular (marcha normal, segura con ayudas, insegura o imposible). La puntuación total va de 0 puntos (riesgo mínimo) a 11 puntos (riesgo máximo). El punto de corte para considerar al paciente en riesgo alto y activar el protocolo de prevención es Downton ≥ 3, que es uno de los pocos puntos de corte verdaderamente simples y fáciles de recordar de las escalas geriátricas. Se utiliza de forma rutinaria en plantas de hospitalización de agudos, unidades de geriatría, residencias de mayores, hospitalización a domicilio, unidades sociosanitarias y consultas de atención primaria, especialmente durante la valoración inicial del paciente anciano y siempre tras una caída. Está integrada en la mayoría de los registros electrónicos de enfermería en España (Gacela, Selene, Irati, Diraya, Jara) y su cumplimentación al ingreso es una actividad rutinaria del protocolo de acogida. La ventaja principal de Downton sobre otras escalas de riesgo de caídas es su simplicidad: solo cinco factores, 2-3 minutos de aplicación y ningún equipamiento especial. Las dos alternativas internacionales más extendidas son la escala de Morse (desarrollada en Estados Unidos, con seis ítems y muy usada en hospitales de agudos) y la escala de Tinetti POMA (Performance-Oriented Mobility Assessment), que requiere observar al paciente caminando y realizar pruebas específicas de equilibrio; Tinetti es más precisa pero más larga, por lo que se reserva habitualmente para la valoración especializada en consultas de geriatría. En la práctica española, Downton es la escala más extendida por su simplicidad y por el respaldo de múltiples guías clínicas del Ministerio de Sanidad y de sociedades científicas como la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

Interpretación de la puntuación DWT

PuntuaciónCategoríaSignificado clínico
0–2Riesgo bajoBajo riesgo de caídas. Medidas preventivas generales
3–5Riesgo moderadoRiesgo moderado de caídas. Activar protocolo de prevención: señalización, calzado adecuado, iluminación
6–8Riesgo altoAlto riesgo de caídas. Medidas intensivas: barandillas, acompañamiento, revisión de medicación
9–11Riesgo muy altoRiesgo muy alto. Vigilancia continua, adaptación completa del entorno
Contenido revisado porDavid Mateos·Investigador clínico·Sobre el equipo

Referencias

  • Downton JH. Falls in the Elderly. London: Edward Arnold; 1993.
  • Bueno-García MJ, et al. Características de la escala Downton en la valoración del riesgo de caídas en pacientes hospitalizados. Enferm Clin. 2017;27(4):227-234.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la escala de Downton y para qué se utiliza?
La escala de Downton, publicada en 1993 por la geriatra británica J.H. Downton en el libro "Falls in the Elderly", es una herramienta de valoración del riesgo de caídas diseñada específicamente para el paciente anciano hospitalizado e institucionalizado. Evalúa cinco factores de riesgo ampliamente validados como predictores de caídas futuras: antecedente de caídas previas (el predictor más robusto), consumo de medicación de riesgo (con puntuación acumulativa según el número de fármacos implicados), presencia de déficits sensoriales visuales, auditivos o en extremidades, alteración del estado mental (confusión o desorientación) y capacidad de deambulación (desde marcha normal hasta imposibilidad de caminar). La puntuación total va de 0 a 11 puntos, y una puntuación ≥ 3 se considera el umbral clásico para identificar al paciente en riesgo alto y activar el protocolo de prevención de caídas. Se utiliza de forma rutinaria en hospitales, residencias de mayores, atención domiciliaria y atención primaria, y es una de las escalas de enfermería más extendidas en España por su simplicidad (2-3 minutos de aplicación) y porque está integrada en casi todos los registros electrónicos de enfermería.
¿Qué puntuación de Downton indica riesgo de caída?
La interpretación de la escala de Downton sigue una gradación clara con cuatro niveles de riesgo. Una puntuación entre 0 y 2 puntos se considera riesgo bajo: el paciente necesita solo medidas preventivas generales (iluminación adecuada, calzado seguro, educación sobre el riesgo, revisión de agudeza visual). Entre 3 y 5 puntos hay riesgo moderado y se activa el protocolo de prevención estándar: señalización con pulsera identificativa de caídas, cambios posturales asistidos, timbre accesible, acompañamiento en el baño y revisión crítica de la medicación de riesgo. Entre 6 y 8 puntos hay riesgo alto, que requiere medidas intensivas: barandillas laterales en la cama, acompañamiento durante la deambulación, supervisión cercana durante actividades básicas, adaptación del entorno (retirada de obstáculos, iluminación nocturna, baño seguro) y valoración por el equipo de rehabilitación. Por encima de 9 puntos hay riesgo muy alto, que implica vigilancia continua (incluyendo cuidador presente), adaptación completa del entorno y, en algunos casos, consideración de contención física breve si hay agitación o desinhibición asociadas a delirium.
¿Cuál es la diferencia entre la escala de Downton, Morse y Tinetti?
Downton, Morse y Tinetti son las tres escalas de riesgo de caídas más utilizadas a nivel internacional, y tienen enfoques distintos. La escala de Downton (1993, Reino Unido) evalúa cinco factores de riesgo mediante interrogatorio al paciente o al cuidador, sin requerir pruebas físicas. Es la más rápida (2-3 minutos) y la más extendida en España y Europa. La escala de Morse (1989, Canadá) evalúa seis factores —antecedente de caídas, diagnóstico secundario, necesidad de ayudas técnicas, vía venosa/terapia IV, forma de caminar y estado mental— con puntuaciones ponderadas específicas, y se usa ampliamente en hospitales de agudos norteamericanos. La escala de Tinetti POMA (Performance-Oriented Mobility Assessment, 1986), publicada por Mary Tinetti en JAGS, es cualitativamente diferente: no se basa en el interrogatorio sino en la observación directa del paciente caminando y realizando pruebas específicas de equilibrio y marcha (levantarse de la silla, girar 360°, pasos tándem, resistencia al empuje). Tinetti es más precisa y más sensible al déficit real, pero requiere 10-15 minutos de aplicación y que el paciente pueda caminar, por lo que se reserva para la valoración especializada en consultas de geriatría y unidades de caídas. Downton es la escala más extendida en la práctica rutinaria por su equilibrio entre precisión y rapidez.
¿Con qué frecuencia se debe aplicar la escala de Downton?
La frecuencia de aplicación de la escala de Downton depende del ámbito asistencial y del nivel de riesgo detectado. En hospitalización aguda, se recomienda aplicarla al ingreso como parte de la valoración inicial de enfermería, semanalmente durante toda la estancia, inmediatamente después de cualquier caída ocurrida en el centro (con documentación obligatoria en el registro de eventos adversos), y siempre ante cambios clínicos relevantes: introducción de nueva medicación de riesgo (benzodiacepinas, opioides, antihipertensivos, diuréticos), deterioro del nivel de consciencia, cirugía mayor con encamamiento prolongado, aparición de delirium hipoactivo o hiperactivo, colocación de vía venosa periférica o catéter vesical (que limitan la movilidad). En residencias de mayores, la revaloración habitual es mensual o cada 3 meses según el protocolo del centro, con revaloración obligada tras cualquier caída y tras cualquier cambio clínico significativo. En atención domiciliaria y en hospitalización a domicilio, la periodicidad suele ser cada 15-30 días. La caída dentro del hospital es un indicador de calidad asistencial negativo y forma parte de los eventos adversos que deben notificarse al sistema de seguridad del paciente del centro.
¿Qué medidas preventivas se aplican según la escala de Downton?
Las medidas preventivas se escalonan según el nivel de riesgo identificado. Con Downton 0-2 (riesgo bajo) se aplican medidas preventivas generales válidas para cualquier paciente anciano: educación al paciente y familia sobre el riesgo, iluminación adecuada, calzado cerrado antideslizante (nunca zapatillas sueltas), retirada de obstáculos del suelo, timbre accesible desde la cama, revisión de la agudeza visual y consideración de ayudas técnicas si las necesita (bastón, andador). Con Downton 3-5 (riesgo moderado) se añaden señalización visible (pulsera de caídas de color distintivo), acompañamiento en los desplazamientos al baño especialmente de madrugada, cama en posición baja, barandillas laterales según protocolo del centro, y revisión crítica de la medicación de riesgo por el médico y el farmacéutico clínico (deprescripción de benzodiacepinas si es posible, ajuste de antihipertensivos para evitar hipotensión ortostática, revisión de psicotropos). Con Downton 6-8 (riesgo alto) se intensifican las medidas: supervisión continua durante actividades básicas, adaptación del entorno (baño con asideros, antideslizante, silla de ducha), rehabilitación específica de la marcha y el equilibrio, y consideración de la fisioterapia individualizada. Con Downton ≥ 9 (riesgo muy alto) se añaden vigilancia continua por personal o cuidador, y en pacientes con delirium agitado, valoración individualizada de contención física siempre como última opción y documentada en historia clínica.
¿Qué fármacos se consideran de riesgo en la escala de Downton?
La escala de Downton incluye cinco grupos farmacológicos específicos con efecto acumulativo: tranquilizantes y sedantes (benzodiacepinas como lorazepam, diazepam, alprazolam, clonazepam; hipnóticos Z como zolpidem, zopiclona; neurolépticos típicos y atípicos), diuréticos (furosemida, torasemida, hidroclorotiazida, indapamida, clortalidona), antihipertensivos no diuréticos (IECA, ARA-II, betabloqueantes, calcioantagonistas, alfa-bloqueantes, especialmente doxazosina que causa hipotensión ortostática marcada), antiparkinsonianos (levodopa, agonistas dopaminérgicos, anticolinérgicos, que pueden causar hipotensión ortostática y disquinesias) y antidepresivos (tricíclicos como amitriptilina, ISRS en los primeros meses, trazodona, mirtazapina). La puntuación es acumulativa: cada grupo adicional suma un punto hasta un máximo de 4 puntos. Esto significa que un paciente polimedicado con benzodiacepinas, diuréticos y antihipertensivos ya tiene 3 puntos solo por la medicación, lo que lo sitúa en riesgo moderado de caídas incluso con el resto de los ítems en 0. Esta información es clínicamente muy útil porque convierte la revisión farmacológica (deprescripción) en una de las intervenciones más eficaces para reducir el riesgo de caídas en geriatría.
¿Qué hay que hacer tras una caída según la escala de Downton?
Tras cualquier caída ocurrida en el hospital o en la residencia, el protocolo asistencial estándar incluye una secuencia de acciones obligatorias. Primero, valoración inmediata del paciente: nivel de consciencia, dolor, deformidades, hematomas, signos de traumatismo craneoencefálico (vómitos, amnesia, alteración del Glasgow), signos vitales y glucemia capilar. Segundo, si se sospecha fractura o TCE significativo, activar el protocolo correspondiente (TC craneal urgente si hay anticoagulación, pérdida de consciencia, vómitos o déficit neurológico focal). Tercero, documentación obligatoria del evento en la historia clínica y notificación al registro de eventos adversos del centro según los protocolos de seguridad del paciente. Cuarto, análisis de las causas: ¿hubo factores ambientales modificables (suelo mojado, iluminación insuficiente, obstáculos)? ¿la medicación reciente pudo contribuir? ¿apareció delirium o deterioro cognitivo reciente? Quinto, reaplicación de la escala de Downton al paciente, que ahora tendrá al menos un punto adicional por caída previa, con ajuste del protocolo preventivo al nuevo nivel de riesgo. Sexto, comunicación al paciente y a la familia del evento, de las causas identificadas y de las medidas tomadas para prevenir recurrencias. La caída dentro de un centro es un evento notificable y trazable en los sistemas de gestión de riesgos.
¿Qué relación tiene la escala de Downton con la valoración geriátrica integral?
La escala de Downton es uno de los componentes del paquete básico de valoración geriátrica integral (VGI) junto con el índice de Barthel (dependencia funcional), la escala de Braden o Norton (riesgo de úlceras por presión), el Mini-Mental State Examination (MMSE) o el test de Pfeiffer (cognición), el Mini Nutritional Assessment (MNA) (nutrición) y la escala de depresión geriátrica (GDS) de Yesavage. Estas escalas están interrelacionadas porque miden dimensiones distintas de un mismo síndrome geriátrico subyacente: la fragilidad. Un paciente con Barthel bajo (dependencia) tiene con alta probabilidad Downton alto (riesgo de caídas por marcha insegura), Braden bajo (riesgo de UPP por inmovilidad) y Pfeiffer alterado (deterioro cognitivo asociado). Las guías de valoración geriátrica recomiendan aplicar las cinco o seis escalas básicas al ingreso en planta hospitalaria, en el primer contacto en atención primaria con el paciente mayor frágil y en la valoración inicial en residencias. El objetivo es dibujar un mapa global de vulnerabilidades que permita diseñar un plan de cuidados personalizado: protocolo de prevención de caídas si Downton ≥ 3, protocolo de prevención de UPP si Braden ≤ 16, plan de rehabilitación funcional si Barthel < 60, consulta con nutrición si MNA alterado, y valoración cognitiva completa si Pfeiffer > 3 errores.