Escalas Clínicas
PGCSPediatría / Urgencias pediátricas / UCI pediátrica / Neurocirugía

Escala de coma de Glasgow pediátrica (PGCS)

La escala de Glasgow pediátrica (PGCS) adapta la GCS original para niños menores de 5 años mediante respuestas verbales adecuadas al desarrollo del lenguaje infantil. Puntuación de 3 a 15.

Calculadora PGCS

E

Apertura ocular (E)

Idéntico a la escala adulta

V

Respuesta verbal pediátrica (V)

Adaptada al desarrollo del lenguaje infantil

M

Respuesta motora pediátrica (M)

Adaptada para lactantes sin capacidad de obedecer órdenes verbales

Puntuación PGCS

/15

Selecciona una opción en cada categoría

Interpretación de la puntuación

15Normal
13–14TCE leve
9–12TCE moderado
6–8TCE grave
3–5TCE crítico

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Glasgow pediátrico vs Escala de Glasgow: ¿cuál usar?

PGCS

Glasgow pediátrico

315 puntos · 3 categorías

GCS

Escala de Glasgow

315 puntos · 3 categorías

Diferencias clave

  • Glasgow adulta: orientación verbal (tiempo, lugar, persona)
  • Glasgow pediátrica: sonrisa, vocalización, llanto consolable/inconsolable
  • Glasgow adulta: obedece órdenes (M6)
  • Glasgow pediátrica: movimientos espontáneos normales (M6)
  • Mismo rango (3-15) y umbrales de interpretación (≤8 = intubación)

¿Cuándo usar cada una? Glasgow pediátrica en niños menores de 5 años por el desarrollo incompleto del lenguaje. A partir de los 5 años, aplicar Glasgow adulta estándar. En lactantes <6 meses, combinar con exploración neurológica y escalas neonatales específicas.

Calcular Escala de Glasgow

Sobre la escala de coma de glasgow pediátrica (pgcs)

La escala de coma de Glasgow pediátrica (Pediatric Glasgow Coma Scale o PGCS) es una adaptación de la escala de coma de Glasgow original de Teasdale y Jennett (1974) para su aplicación en pacientes pediátricos menores de cinco años, población en la que la versión adulta no puede aplicarse tal cual porque los niños pequeños todavía no han desarrollado la capacidad verbal necesaria para cumplir los criterios verbales de la escala adulta (orientación en tiempo, lugar y persona). Fue desarrollada durante los años 80 y 90 por varios grupos de neurocirugía pediátrica y cuidados intensivos pediátricos, con la versión más ampliamente utilizada publicada por James y colaboradores como parte del protocolo de reanimación pediátrica avanzada. Mantiene la misma estructura de tres componentes y el mismo rango de puntuación (3-15 puntos) que la escala adulta, pero modifica los criterios de evaluación de la respuesta verbal y la respuesta motora para adaptarlos al desarrollo psicomotor del niño pequeño. El componente de apertura ocular (E) es idéntico al de la escala adulta: E4 apertura espontánea, E3 apertura al estímulo verbal (en lactantes, al hablarle o tocarle), E2 apertura al estímulo doloroso, E1 ausencia de apertura. El componente de respuesta verbal (V) es el que sufre la adaptación más importante para lactantes y niños preverbales: V5 corresponde a un niño que sonríe, sigue objetos con la mirada y balbucea o vocaliza apropiadamente para su edad; V4 a un niño irritable con llanto consolable por el contacto con los padres; V3 a un niño con llanto persistente inconsolable que no se calma con la presencia de los padres; V2 a un niño con quejidos inespecíficos sin llanto estructurado; V1 a la ausencia total de respuesta verbal. El componente de respuesta motora (M) también se adapta para lactantes sin órdenes verbales: M6 a movimientos espontáneos normales adecuados a la edad del niño; M5 a retirada localizada ante el tacto; M4 a retirada inespecífica ante el dolor; M3 a flexión anormal (decorticación); M2 a extensión anormal (descerebración); M1 a ausencia de movimiento. La puntuación total es la suma de los tres componentes y se interpreta con los mismos umbrales que la escala adulta: 15 normal, 13-14 TCE leve, 9-12 TCE moderado, ≤8 TCE grave con indicación de intubación y manejo en UCI pediátrica. Se aplica en todos los contextos pediátricos de valoración neurológica aguda: servicios de urgencias pediátricas, unidades de cuidados intensivos pediátricos (UCIP), neurocirugía pediátrica, atención prehospitalaria pediátrica (SAMUR-Pediátrico, SUMMA-P) y salas de reanimación. Las causas más frecuentes que motivan su aplicación son el traumatismo craneoencefálico pediátrico (caídas desde altura, accidentes de tráfico con sistemas de retención inadecuados, maltrato infantil sospechado), las intoxicaciones accidentales, las convulsiones febriles prolongadas o los estatus epilépticos, las encefalitis víricas, la meningitis bacteriana, los ahogamientos y las intoxicaciones por monóxido de carbono. El protocolo de reanimación pediátrica avanzada del European Resuscitation Council (ERC) y la American Heart Association (AHA) a través del curso PALS (Pediatric Advanced Life Support) incluye la PGCS como herramienta estándar de valoración neurológica inicial. La decisión de intubación en pediatría sigue la misma regla clásica que en adultos (PGCS ≤ 8 = indicación), aunque con la particularidad de que la vía aérea pediátrica es más compleja técnicamente y requiere intubación por profesionales con experiencia específica en pediatría. Por encima de los 5 años de edad, se considera que el desarrollo del lenguaje es suficiente para aplicar directamente la escala adulta estándar, aunque algunos protocolos extienden el uso de la versión pediátrica hasta los 7-8 años según el desarrollo individual.

Interpretación de la puntuación PGCS

PuntuaciónCategoríaSignificado clínico
15NormalNiño consciente y con respuestas adecuadas a su edad
13–14TCE leveTCE pediátrico leve. Observación clínica en urgencias. Valorar criterios de TC craneal pediátricos (PECARN).
9–12TCE moderadoTCE pediátrico moderado. Ingreso hospitalario, monitorización neurológica, TC craneal urgente.
6–8TCE graveTCE pediátrico grave. Intubación endotraqueal y manejo en UCI pediátrica. TC craneal urgente.
3–5TCE críticoComa profundo. Soporte vital avanzado pediátrico. Pronóstico reservado.
Contenido revisado porDavid Mateos·Investigador clínico·Sobre el equipo

Referencias

  • Teasdale G, Jennett B. Assessment of coma and impaired consciousness. A practical scale. Lancet. 1974;2(7872):81-84.
  • Holmes JF, Palchak MJ, MacFarlane T, Kuppermann N. Performance of the Pediatric Glasgow Coma Scale in children with blunt head trauma. Acad Emerg Med. 2005;12(9):814-819.
  • Kuppermann N, Holmes JF, Dayan PS, et al. Identification of children at very low risk of clinically-important brain injuries after head trauma: a prospective cohort study. Lancet. 2009;374(9696):1160-1170.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la escala de Glasgow pediátrica y cuándo se aplica?
La escala de Glasgow pediátrica (Pediatric Glasgow Coma Scale o PGCS) es una adaptación de la escala de coma de Glasgow original de Teasdale y Jennett (1974) diseñada específicamente para aplicarse en niños menores de cinco años, edad a la que los pacientes todavía no han desarrollado la capacidad verbal necesaria para cumplir los criterios de la versión adulta, que exige respuestas orientadas en tiempo, lugar y persona. Mantiene la misma estructura de tres componentes (apertura ocular, respuesta verbal y respuesta motora) y el mismo rango de puntuación (3-15 puntos), pero modifica los criterios de evaluación de los componentes verbal y motor para adaptarlos al desarrollo psicomotor del lactante y el niño pequeño: en lugar de valorar la orientación verbal, se valora si el niño sonríe, sigue objetos con la mirada, vocaliza apropiadamente para su edad, o si presenta llanto consolable o inconsolable; en lugar de valorar si obedece órdenes verbales, se valora si tiene movimientos espontáneos normales o cómo responde al tacto y al estímulo doloroso. Se aplica en urgencias pediátricas, cuidados intensivos pediátricos, neurocirugía pediátrica y atención prehospitalaria pediátrica ante cualquier situación de alteración del nivel de consciencia en el niño pequeño: traumatismo craneoencefálico, intoxicaciones, convulsiones, meningitis o encefalitis.
¿Cuál es la diferencia entre la escala de Glasgow adulta y la pediátrica?
La diferencia fundamental entre la escala de Glasgow adulta y la pediátrica está en la adaptación de los componentes verbal y motor al desarrollo psicomotor del niño menor de cinco años. En el componente de apertura ocular (E), ambas versiones son idénticas, con los mismos cuatro niveles (E4 espontánea, E3 a la voz, E2 al dolor, E1 ninguna). En el componente verbal (V), la escala adulta evalúa la orientación en tiempo, lugar y persona (V5 orientado, V4 confuso, V3 palabras inapropiadas, V2 sonidos incomprensibles, V1 ninguno), mientras que la pediátrica valora las conductas sociales y emocionales apropiadas para la edad: V5 sonríe, sigue objetos, vocaliza apropiadamente; V4 llanto consolable con los padres; V3 llanto inconsolable; V2 quejidos inespecíficos; V1 ausencia de respuesta. En el componente motor (M), la escala adulta requiere que el paciente obedezca órdenes verbales simples como «apriete mi mano» (M6), mientras que la pediátrica valora los movimientos espontáneos adecuados a la edad (M6) y la retirada al tacto en lugar de al dolor (M5). Los niveles patológicos (decorticación, descerebración, ausencia) son idénticos. La puntuación total (3-15) y los umbrales de interpretación son los mismos en ambas versiones.
¿Hasta qué edad se aplica la escala de Glasgow pediátrica?
Las guías internacionales más aceptadas recomiendan utilizar la escala de Glasgow pediátrica en todos los niños menores de 5 años, edad en la que generalmente se considera que el desarrollo del lenguaje no permite aplicar con fiabilidad los criterios verbales de la versión adulta. Por encima de los 5 años, la mayoría de los protocolos recomiendan aplicar directamente la escala adulta estándar, aunque con algunas matizaciones. Algunos centros y guías extienden el uso de la versión pediátrica hasta los 7-8 años según el desarrollo individual del niño, especialmente en niños con retraso del lenguaje, trastornos del neurodesarrollo o en situaciones de estrés extremo que pueden afectar la expresión verbal. Entre los 2 y los 5 años se aplica estrictamente la versión pediátrica. Por debajo de los 2 años (lactantes y niños preverbales), algunos autores proponen variantes adicionales adaptadas específicamente a esta edad, aunque la PGCS clásica también funciona para ellos. Las guías del European Resuscitation Council (ERC) y del Pediatric Advanced Life Support (PALS) de la American Heart Association incluyen la PGCS como estándar en reanimación pediátrica avanzada.
¿Qué significa una puntuación baja en Glasgow pediátrico?
La interpretación de la puntuación de Glasgow pediátrico sigue los mismos umbrales que la escala adulta porque el rango total es el mismo (3-15 puntos). Una puntuación de 15 indica normalidad: el niño está alerta, con conductas adecuadas a su edad, sonríe o vocaliza, y presenta movimientos espontáneos normales. Entre 13 y 14 puntos hay TCE leve, que requiere observación clínica en urgencias y valoración con las reglas pediátricas específicas para decisión de TC craneal como las reglas PECARN (Pediatric Emergency Care Applied Research Network), que identifican a los niños con riesgo de lesión intracraneal clínicamente importante y optimizan el uso de radiación ionizante en población pediátrica. Entre 9 y 12 puntos hay TCE moderado, que requiere ingreso hospitalario, TC craneal urgente y monitorización neurológica. Entre 6 y 8 puntos hay TCE grave, que activa el mismo criterio de intubación endotraqueal que en adultos (GCS ≤ 8 = intubar) más manejo en UCI pediátrica. Por debajo de 5 puntos hay coma profundo con pronóstico reservado que requiere soporte vital avanzado pediátrico completo.
¿Cuándo se debe intubar a un niño según la escala de Glasgow pediátrica?
La regla clásica de intubación con PGCS ≤ 8 se mantiene en pediatría y es la indicación estándar recogida en las guías del European Resuscitation Council y del Pediatric Advanced Life Support de la American Heart Association. La razón fisiológica es la misma que en adultos: a partir de ese nivel el niño pierde la capacidad de proteger su vía aérea, los reflejos faríngeos están abolidos, aumenta el riesgo de broncoaspiración y es necesario asegurar la oxigenación y ventilación adecuadas. Sin embargo, la intubación pediátrica tiene particularidades técnicas importantes respecto a la del adulto: la vía aérea del niño pequeño es anatómicamente distinta (lengua relativamente grande, epiglotis más alta y en forma de omega, laringe más anterior y cefálica, zona más estrecha en el cricoides hasta los 8 años), lo que requiere equipos y técnicas específicas. Por eso, en la práctica, la intubación pediátrica por PGCS bajo siempre debe realizarla un profesional con experiencia específica en pediatría (anestesiólogo pediátrico, intensivista pediátrico, pediatra entrenado en SVA pediátrico) y con el material adaptado al peso del niño. En el entorno prehospitalario, la decisión puede diferirse hasta el traslado a un centro con capacidad de intubación pediátrica segura si la situación clínica lo permite.
¿Se puede usar Glasgow pediátrico en lactantes y recién nacidos?
La escala de Glasgow pediátrica clásica está pensada principalmente para niños de 2 a 5 años y, con algunas adaptaciones interpretativas, puede usarse hasta lactantes de unos pocos meses de edad. En recién nacidos y lactantes muy pequeños (menores de 6 meses), la aplicación de la PGCS es más compleja porque los ítems verbales y motores están muy influidos por el estado general y el nivel de desarrollo neurológico basal, que varía rápidamente en los primeros meses de vida. En estos pacientes se utilizan herramientas de valoración complementarias específicas: la escala de coma infantil modificada (modified infant coma scale), que adapta la PGCS para lactantes con valoraciones más granulares de los reflejos primitivos y las respuestas espontáneas; las escalas neurológicas neonatales como el Neonatal Facial Coding System (NFCS) o la escala de Sarnat para encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal; y en el contexto específico del recién nacido en sala de partos, el test de Apgar para la valoración inmediata de la adaptación extrauterina. En la práctica clínica, la PGCS adaptada a lactantes se utiliza junto con la exploración neurológica completa y con pruebas complementarias (ecografía transfontanelar, electroencefalografía) para formar una evaluación integral del estado neurológico del paciente más pequeño.
¿Qué son las reglas PECARN y cómo se usan con Glasgow pediátrico?
Las reglas PECARN (Pediatric Emergency Care Applied Research Network) son criterios clínicos de decisión publicados en Lancet en 2009 por Nathan Kuppermann y colaboradores para identificar a los niños con traumatismo craneoencefálico leve (GCS 14-15) que tienen bajo riesgo de lesión cerebral traumática clínicamente importante (ciTBI) y que, por tanto, no necesitan TC craneal rutinario. Su objetivo es reducir la exposición a radiación ionizante en población pediátrica, que tiene mayor riesgo de efectos a largo plazo, sin comprometer la detección de lesiones relevantes. PECARN distingue dos grupos etarios con criterios ligeramente distintos. Para niños menores de 2 años, los criterios de alto riesgo incluyen: PGCS alterado (≤14), alteración del estado mental, pérdida de consciencia ≥5 segundos, mecanismo grave, fractura craneal palpable, hematoma en cuero cabelludo no frontal. Para niños de 2 años o más, los criterios incluyen: PGCS alterado (≤14), alteración del estado mental, signos de fractura de base de cráneo, pérdida de consciencia, vómitos, cefalea grave, mecanismo grave. En ausencia de todos estos criterios, la probabilidad de lesión significativa es <0,02 % y el TC no es necesario. PECARN y Glasgow pediátrico se utilizan conjuntamente en todos los servicios de urgencias pediátricas modernos.
¿Cuáles son las causas más frecuentes de Glasgow pediátrico bajo?
Las causas más frecuentes de alteración del nivel de consciencia en la edad pediátrica, que motivan la aplicación de la escala de Glasgow pediátrica con puntuaciones bajas, son varias y dependen de la edad del niño. El traumatismo craneoencefálico es la causa más frecuente en niños mayores: caídas desde altura (muebles, escaleras, ventanas), accidentes de tráfico con sistemas de retención inadecuados o mal utilizados, atropellos, accidentes con bicicleta o monopatín, traumatismos deportivos y, de forma especialmente relevante, casos de maltrato infantil sospechado (shaken baby syndrome) que exige una valoración médico-legal cuidadosa. En lactantes, las causas incluyen convulsiones febriles prolongadas o estatus epilépticos, meningitis bacteriana (especialmente meningococo y neumococo), encefalitis vírica, sepsis grave con encefalopatía séptica, trastornos metabólicos congénitos (errores innatos del metabolismo que debutan con deterioro neurológico), hipoglucemia, deshidratación grave con alteraciones electrolíticas y ahogamientos. En niños mayores se añaden las intoxicaciones accidentales (fármacos del hogar, alcohol, drogas de abuso), intoxicación por monóxido de carbono, golpe de calor y, con menor frecuencia, ictus pediátricos por malformaciones vasculares o trombofilia. La historia clínica cuidadosa, la exploración neurológica completa y las pruebas complementarias adecuadas son imprescindibles para el diagnóstico diferencial.